Este concepto de restaurante es el primero y el único en la ciudad y probablemente a nivel nacional.
En la casa de los muñecos reciben visitantes mexicanos y extranjeros, y con frecuencia a personalidades del mundo político, periodistas, intelectuales y famosos del ambiente artístico.
La preferencia de todos ellos le ha permitido a este restaurante ser ubicados por un número considerable de críticos culinarios entre los que destacan Marco Beteta y algunos otros especialistas, como un importante punto de referencia en el actual panorama gastronómico de la Ciudad de Puebla.
Su nombre es homónimo al de la antigua casona en cuyo interior abrieron su primer restaurante situado dentro de un museo en el año 2006.
Ubicado en pleno corazón del centro histórico, es conocido con este nombre debido a su peculiar fachada, decorada con azulejos que conforman un mural de caricaturas humanas en diversas poses y actitudes. El motivo y significado de dicha decoración es tema de una de las fascinantes leyendas que forman parte de la crónica popular en la ciudad.

