Los pueblos prehispánicos han dejado una herencia para las nuevas generaciones, no solo en la sociedad, sino en la gastronomía mexicana. Ingredientes como los chiles, el maíz, especias, insectos, así como utensilios como el molcajete o el metate, han estado presentes en cada una de las cocinas mexicanas que proviene desde antes que la corona española llegara a tierras del continente americano.

Uno de los ingredientes más representativos de México es el chile, y es uno de los que menos ha sufrido cambios. Sin embargo, una de las especies de chile, el poblano fue una mezcla del intercambio entre españoles e indígenas. Lo que también permitió la adaptación del picor del chile a los nuevos ingredientes traídos por los españoles.

Una receta ancestral que se ha mantenido viva hasta nuestros tiempos es el chilmole. Este era usado en los rituales mesoamericanos, sin embargo, se fue enriqueciendo con especias europeas.

Uno de los platillos más antiguos son los insectos, que siguen latentes en varias comunidades indígenas en México. Por ejemplo, en Cholula es común consumir orugas, conocidas como cuetlas, estas son atrapadas en cierta especie de árbol, para después purgarlas, lavarlas y asarlas. También, los gusanos de maguey, entre otros más.

Así mismo, las bebidas han sufrido algunas variaciones en la forma de preparación, el sabor e incluso en su color. Una de las bebidas más emblemáticas es el pulque y es uno de los más cambiados. También el cacao ha cambiado su proceso de preparación, pues depende del estado donde es preparado.


