Puebla es una ciudad llena de cultura, colores, olores y sobre todo sabores, que conquistan hasta el más exigente paladar.
Es por eso que hoy te traemos 5 platillos típicos de Puebla que debes probar.
Camotes poblanos
El camote o batata dulce fue otro de esos regalos que la naturaleza hizo a los antiguos nativos americanos y los dulces hechos con el sabroso y nutritivo tubérculo son un emblema culinario de Puebla.
Los poblanos hacen una pasta de camote, azúcar, agua y esencia de limón o de naranja, que es el dulce “oficial” del estado. El dulce de camote se empaca para venderlo comercialmente y una de las marcas más conocidas es Santa Clara.
Tortitas de Santa Clara
Si pasas por el ex convento de Santa Clara, situado en la ciudad de Puebla, en la Calle 2 Norte, estarás frente a uno de los mayores santuarios de la repostería mexicana, gracias a que sus monjas crearon allí lo mejor de los dulces y tortas poblanas desde comienzos del siglo XVII.
Una de esas creaciones fueron las tortitas que pasaron a la historia con el nombre del mismo convento. Son hechas con harina, huevo, manteca y azúcar. Se hornean y se rellenan o cubren después que se reposan. La cubierta dulce del delicioso postre es a base de pepitas de calabaza.
La pasita
La pasita es un licor de uvas pasas y otros ingredientes secretos que ya lleva más de 100 años preparándose y es uno de los grandes símbolos gastronómicos de Puebla.
Todo comenzó en 1916, cuando don Emilio Contreras Aicardo abrió su cantina La Pasita en el Barrio de los Sapos del centro de Puebla y empezó a vender la bebida, que se acompaña con un pequeño trozo de queso y semillas.
Otros curiosos tragos que podrás disfrutar en esta cantina tradicional poblana son el Sangre de Brujas, a base de zarzamora y Jamaica, y el Sangre de Artista, que se prepara con membrillo y chabacano.
Enfrijoladas
El frijol es oriundo de Mesoamérica y es uno de los alimentos más antiguos, habiendo evidencias de su existencia hace más de 7 mil años. Colón los llamó “favas” por su parecido con las habas.
Con 7 milenios a cuestas, los mexicanos prehispánicos, virreinales y modernos han aprendido a hacer toda clase de recetas con uno de sus alimentos nacionales y las enfrijoladas son una de ellas.
Los poblanos comen sus tortillas con puré de frijoles guisados y queso con el mismo placer que todos los demás mexicanos.
Molotes
El molote poblano es otra de esas acertadas uniones entre la gastronomía prehispánica y la que llevaron los españoles a México.
El Nuevo Mundo aportó el maíz para la masa y los chiles y jitomates para la salsa, mientras que los europeos colaboraron con el aceite para freír, los componentes de varios rellenos y la crema blanca que los ricos molotes llevan encima como aderezo y adorno.

