La torta de tamal o la guajolota es uno de los platillos que ha ocupado un lugar importante en el día a día de la vida de los chilangos y de los mexicanos.
La guajolota es parte del desayuno que junto a un vaso de café o de atole hacen un «guajolocombo». Sin embargo, de acuerdo con Taste Atlas, medio especializado en gastronomia, la torta de tamal es catalogada como uno de los «50 platillos callejeros del mundo.

La torta de tamal consiste en un pan bolillo suave o telera relleno de un tradicional tamal. Sin embargo los que hemos probado este tradicional platillo sabemos que es más que un simple tamal con bolillo.

Fue en los 80 cuando empezó a tomar terreno la torta de tamal, de acuerdo con el libro ‘La cultura del antojito. De tacos tamales y tortas’ (1987) de José N. Iturriaga, en donde ya se hace mención del platillo callejero. Aunque a ciencia cierta no se sabe cuando y donde fue creada.

El platillo es considerado de origen chilango, aunque algunos más dicen que el origen es poblano pues se vendía una extraña mezcla de granos de trigo, formando un estilo de pambazo relleno de enchiladas que con el paso del tiempo se convirtieron en tamal.
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El nombre es inspirado en el guajolote, y una de las historias más relevantes se origina en Tulancingo, Hidalgo, cuando, de acuerdo con locales, un grupo de ingenieros estaban instalando la energía eléctrica para la fiestas decembrinas, en medio de su jornada les dio hambre, por lo cual fueron a un puesto de comida, sin embargo solo les ofrecieron una torta de enchilada y ellos haciendo referencia a el platillo típico de navidad, le nombraron «guajolote de Navidad».

Otros, mencionan que como los guajolotes son engorados con maíz, y el tamal esta hecho de maíz, junto con el bolillo, de ahí el nombre. De lo que si no cabe duda, es que es el platillo por excelencia de los mexicanos del centro y de algunos extranjeros.

