Cada que vamos a una fiesta patronal disfrutamos de la buena comida que se vende, que van desde los tradicionales antojitos mexicanos, hasta la panadería, como lo es el tradicional Pan de Fiesta.
Este se ha convertido en un postre favorito de chicos y grandes, que se disfruta con un buen café.

El pan de fiesta o pan de feria, solo se prepara y consume durante las fiestas patronales de cada municipio. Es típico en los estados de Puebla y Tlaxcala.

Su creación original proviene de los municipios de San Juan Totolac y San Juan Huactzinco, en Tlaxcala, pero igual hay otras versiones que señalan que nació en Puebla, donde se elabora desde hace más de 100 años.

Su nombre proviene de algunos lugares de Puebla, donde se preparaba este pan, que se vendía en las fiestas patronales, comúnmente afuera de las iglesias, aunque también los podías encontrar en las ferias de pueblo, en puestos instalados en las calles, y poco a poco se fue ganando su peculiar nombre. en otros lugares también es conocido como eslabón o escalera (panes alargados); moreliana o redondo (circulares), y pechuga o sope (ovalados). También es conocido como “pan de pulque”, pues se debe a que el pulque era uno de los ingredientes que le daba sabor y servía como levadura. Actualmente, no todos los panes se hacen con pulque, ya que en algunas regiones es difícil conseguirlo.

Hoy por hoy, estos panes son elaborados con una masa de harina de trigo y huevo, unos más llevan como plus nuez o nata. Algunos llegan a medir más de 30 cm de largo y 10 cm de ancho, pero todos perfectamente decorados con ajonjolí, pasas, nueces o ate. Existe una creencia que dice que para empacarlo, solamente se deben utilizar huacales, envueltos en ramas y hojas de árbol de aguacate, esto es para que se conserven más tiempo, y no pierdan su aroma y sabor.


