El rompope es uno de los licores preferidos por los mexicanos tanto chicos como grandes, esta bebida dulce que contiene un toque de alcohol ha servido como aperitivo y también para acompañar algún postre como duraznos o gelatinas.
¿Quién no recuerda a su abuelitas tomando un rompopito?, o ofreciendo a los niños para que se sintieran adultos tomando un poco de alcohol, sin duda es un licor que a acompañado ya a varias generaciones.
La historia del rompope se remonta a la Ciudad de Puebla en 1524, año en el que una monja de nombre Eduviges preparó en el convento de Santa Clara este licor para los frailes franciscanos que llegaron a América para evangelizar y quienes se hospedaban en estos conventos.
Las monjas clarisas preparaban nuevas recetas para deleitar el paladar de sus invitados y que se llevaran una buena impresión de la congregación y una de las rectas estrellas que salió de eso fue el Rompope.
Este licor es una mezcla de huevos, canela, azúcar, leche y ron este toque de alcohol que le da un sabor diferente a la receta.
Un dato importante es que las monjas tenían prohibido probar cualquiera de sus recetas sobre todo si estas contenían alguna bebida embriagante, sin embargo la monja Eduviges decidió probar su invento y le gustó tanto que les dio a probar a las demás hasta que comenzaron a comercializar esta bebida.
Entre los rompopes que se fabrican más famosos están el de “Santa Clara” y “Coronado”.
¡Gracias monjas por la creación de este maravilloso licor!
Redacción de: Erika Garcia

